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Parálisis Facial: Causas, Síntomas y Tratamientos

¿Qué es la Parálisis Facial?

Inicialmente, cabe destacar que, una parálisis se refiere a la incapacidad absoluta de movimiento de determinados músculos del cuerpo humano.  En el caso de parálisis facial, como su nombre lo indica, es la afectación del nervio que está involucrado en el movimiento de los músculos de la cara, conocido como nervio facial o séptimo par craneal, el cual sufre un trastorno tras su inflamación, que trae como consecuencia, la disminución o desaparición tanto de la función motora como de la conducción nerviosa, es decir, la parálisis.   

A saber, el nervio facial está conectado directamente con el cerebro y  viaja a través de un conducto óseo en el cráneo, pasa por debajo del oído y se dirige a los músculos de la cara, por lo que, no sólo puede atribuírsele el control de los movimientos de éstos músculos, sino también, interviene en la secreción de lágrimas, sensaciones del gusto, la sensibilidad del oído y en expresiones faciales como la sonrisa o el fruncimiento del ceño, debido a que, los impulsos nerviosos son transportados también a las glándulas lacrimales y salivares, así como, a los músculos del hueso llamado estribo ubicado en el oído medio.

Es por ello, que la parálisis facial  va a afectar  permanente o temporalmente y en mayor o menor medida, todas las funciones mencionadas del área de la cara relacionadas directamente con los nervios faciales. Sin embargo, vale resaltar que, el trastorno de estos músculos faciales, afecta un solo lado de la cara.

 

¿Cuáles son los Tipos de Parálisis Facial?

La parálisis facial se manifiesta de dos formas:

  • Parálisis facial central: se refiere a la lesión  producida en las fibras nerviosas que se conectan entre la corteza cerebral y el núcleo del nervio  facial, la cual afecta directamente un lado de la cara que es el opuesto al de la lesión. Específicamente produce parálisis en la mitad inferior de la cara, es decir, afecta los músculos de la mejilla y el contorno de la boca, sin alteraciones en el área de los párpados y frente.
  • Parálisis facial periférica: conocida como parálisis de Bell y es el trauma de un nervio facial que afecta el mismo lado de la cara donde se produce la lesión, con una asimetría marcada de este lado de la cara con respecto al no afectado cuando se encuentra en reposo. Del mismo modo, provoca alteraciones de la secreción lagrimal y salival, pudiendo tener efectos a su vez, en la sensibilidad del gusto.

 

¿Cómo diferenciar entra Parálisis Central y Parálisis Periférica?

Como se mencionó anteriormente, en la parálisis facial central se altera la musculatura de la cara pero del lado contrario a la lesión, mientras que en la periférica o de Bell se afecta el mismo lado correspondiente al nervio facial que sufrió el trauma.  Ahora bien, en un paciente se puede diferenciar una parálisis central de una periférica, porque en el primer caso, se refleja acentuadamente cuando el paciente hace un movimiento puntual pero sus reflejos se mantienen indemnes, es decir, una persona con este tipo de parálisis es capaz de realizar movimientos automáticos, como el de sonreír.

Por su parte, un paciente con parálisis periférica, tiene un semblante particular, pues los rasgos se encuentran desviados hacia un lado, lo que marca una asimetría evidente, causando que la persona afectada carezca de expresión y algunos de sus rasgos se vean caídos y la boca entreabierta.  

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¿Cuáles son los síntomas de la Parálisis Facial?

La parálisis facial aparece de manera repentina, con síntomas que generalmente se reflejan en un solo lado de la cara, comenzando de forma leve y pueden ir empeorando en el transcurso de los días subsiguientes.

En principio, el debilitamiento de la musculatura de la cara, puede originar dolor en el oído los primeros días e incluso hipoacusia, es decir, disminución de la capacidad auditiva. Conjuntamente se manifiesta distorsión de la cara con una desviación hacia un lado, que a su vez, la hace lucir diferente y produce una sensación de rigidez, así como también comienzan a dificultarse acciones como parpadear, fruncir el ceño y mover los músculos de la cara en general.

Las personas que presentan parálisis facial, también pueden manifestar otros síntomas, como:

  • Baboseo, producto de la pérdida de control sobre la musculatura de la cara.
  • Problemas para beber o comer, lo que puede originar que se expulse lo ingerido por un lado de la boca.
  • Caída facial o apariencia de colgamiento de áreas del rostro, como la piel de los parpados o la comisura de la boca.
  • Dificultad en las expresiones faciales, como sonreír o hacer gestos específicos.
  • Problemas para cerrar un ojo y lagrimeo excesivo del mismo.
  • En casos menos comunes, también es posible la pérdida del sentido del gusto, resequedad en la boca y en los ojos, asimismo, dolores de cabeza o alrededor de la mandíbula.

 

¿Cuál es la causa de la Parálisis Facial?

La causa inmediata se debe a la inflamación o compresión del nervio facial o un daño directamente en el área del cerebro que controla los músculos de la cara, lo cual debilita o paraliza los mismos. Sin embargo, no hay una causa única y especifica que ocasione el daño.

Entre los estudios científicos que se han llevado a cabo, resultan algunas posibles causas relacionadas a la parálisis facial. Una de ellas, se asocia con las infecciones virales, como la meningitis viral, herpes simple y zóster, mononucleosis, entre otros, que producen que un nervio facial se hinche hasta producir la lesión, debido la presión ejercida cuando se ocasiona en el canal de Falopio, por lo que, en el caso más grave se limita el suministro de sangre y oxígeno, originando así, un infarto de las células nerviosas implicadas.  

Ahora bien, en el caso más leve, donde existe una recuperación continua, se produce un daño sólo en la parte superficial que recubre al nervio y que científicamente recibe el nombre de vaina de mielina del nervio. Igualmente, la parálisis facial, se ha visto relacionada con antecedentes como la influenza, infecciones del oído medio, dolores de cabeza, presión arterial alta, tumores, traumatismos craneales, infecciones por VIH, enfermedad bacteriana como la de Lyme, sarcoidosis, paperas, rubéola, entre otras posibles causas.

 

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¿Cuáles son los factores de riesgo de la Parálisis Facial?

Debido a que, la parálisis facial ocurre de manera inadvertida y que no hay causas claras o específicas que originen el daño, no pueden asociarse consistentes factores de riesgo. Aun así, se conoce que el trastorno del nervio facial puede ocurrir con mayor probabilidad en:

  • En mujeres durante el último trimestre de embarazo o seguidamente del parto.
  • Personas que sufren de infecciones en las vías respiratorias superiores, como la influenza o resfriado común.
  • Diabéticos de ambos sexos y edades.
  • Antecedentes familiares, que indican una posible tendencia genética.

 

¿Cuáles son las Complicaciones de la Parálisis Facial?

Como es de saber, el nervio facial cumple diversas e importantes funciones para el movimiento de los músculos de la cara, por consiguiente, un daño o interrupción sufrida por el mismo, puede ocasionar daños irreversibles en los nervios faciales.  En algunos casos, pueden surgir ciertas complicaciones como úlceras o infecciones oculares e inclusive, ceguera parcial o total, debido a la excesiva resequedad de la superficie del ojo o la fricción de la córnea.

De igual manera, puede ocasionarse tal daño en las fibras nerviosas, es decir que se generan movimientos involuntarios de algunos músculos mientras en realidad se tratan de mover otros, lo que recibe el nombre de sincinesia, por lo que una persona con esta complicación puede intentar sonreír o fruncir el ceño e involuntariamente el ojo del lado afectado realizará un movimiento. En los casos más graves, se produce una parálisis total de los músculos faciales, así como también pueden desencadenarse accidentes cerebrovasculares de mayor impacto.

 

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¿Cómo se diagnostica la Parálisis Facial?

Los síntomas de la parálisis facial son muy perceptibles, es por ello que un diagnóstico no tiene mayor dificultad. De allí que, a partir de los síntomas y la historia clínica se comienza a valorar al paciente, a quien indiscutiblemente se le debe realizar un examen físico como primera acción. Una de las formas más comunes para realizar un diagnóstico físico, consiste en pedir al paciente que realice movimientos en forma de mímica, para apreciar las posibles dificultades en el movimiento de los músculos de la cara. Por ejemplo, se le ordena al paciente que:

  • Frunza el ceño.
  • Parpadeé.
  • Sonría y muestre los dientes.
  • Realice movimientos con el labio inferior.
  • Arrugue la nariz.
  • Infle con aire las mejillas.
  • Entre otros pequeños ejercicios que permitan determinar de cierto modo, el grado de parálisis facial que presenta la persona afectada.

 

Como ya es de saber, la parálisis facial afecta diversas áreas de la cara, por lo que se puede realizar un diagnóstico por separado de cada una de ellas a través de variadas técnicas que permiten descartar dicho síndrome, entre ellas se pueden llevar a cabo:

  • Área ocular: La prueba de lagrimación, la cual permite medir la cantidad de lágrimas de ambos ojos para comparar, determinando si un ojo presenta resequedad como reflejo o síntoma, propio de la parálisis facial.
  • Oídos: puede llevarse a cabo una prueba en los oídos, colocando un auricular en ambos, que determinará si el músculo que regula los sonidos fuertes funciona correctamente, siendo el oído afectado el que no responda a tal estímulo.
  • Sentido del gusto: a través de la electrogeusiometría, la cual consiste en estimular con electricidad la lengua. Si hay una respuesta inmediata ante una intensidad eléctrica baja en microamperios se puede descartar la parálisis facial, pero si por el contrario, se requiere de carga eléctrica considerablemente alta para que ocurra el estímulo, entonces se evidencia claramente el síndrome que no permite que el nervio envíe la señal a la gandula gustativa.  
  • Salivación: al igual que en el examen de lágrimas, la prueba de saliva se mide en cada lado de la boca y se compara, a fin de concluir en qué lado se encuentra la afección de parálisis por la menor cantidad de saliva secretada.

Ahora bien, para examinar de forma exhaustiva y directa los nervios asociados a la musculatura de la cara que pueden estar afectados, se lleva a cabo bien sea, la electromiografía (EMG) y/o las pruebas de conducción nerviosa.  Por otra parte, cuando se presume que los síntomas son causados por tumores en el cerebro, se puede recurrir a la realización estudios clínicos más especializados como tomografías computarizadas o resonancias magnéticas, ambas en el área de la cabeza.

 

¿Cuál es el tratamiento para la Parálisis Facial?

Inicialmente debe detectarse el tipo de parálisis facial y el nivel de gravedad en la que se encuentra la afección, para poder indicar un tratamiento específico. Igualmente, es esencial conocer si la causa está asociada, por ejemplo, a infecciones virales, con el fin de tomar las medidas correspondientes que permitan la extinción del virus que produce la afección o cualquiera fuese la fuente que ocasionó el daño del nervio. Comúnmente, no se requiere de tratamiento cuando la lesión es leve, porque de forma espontánea y rápida los síntomas comienzan a desaparecer, a pesar de que los músculos faciales si requieren un poco más de tiempo para fortificarse y reestablecerse definitivamente.

En los casos con mayor sintomatología de parálisis facial, conviene tratarlos con el uso de medicamentos u otras opciones como la fisioterapia. Se recomienda prescribir un medicamento antiviral, junto a un antiinflamatorio (hormonas esteroideas) y un analgésico, los cuales actuarán en conjunto a fin de eliminar el virus, desinflamar el nervio facial afectado y disminuir el dolor o molestia causada.  Cuando la parálisis es acentuada, a pesar de afectar diversas áreas de la cara, debe tenerse especial atención hacia el ojo afectado. Es por ello, que el área ocular puede ser tratada con la prescripción de gotas para disminuir la resequedad, facilitando de este modo, el cerrar del ojo afectado, además que, por las noches se recomienda usar ungüento para mantenerlo húmedo y un parche para recubrirlo apropiadamente.

 

 

La fisioterapia por su parte, contribuye a la estimulación de los nervios faciales y al fortalecimiento de la musculatura de la cara, a través de ejercicios del rostro y masajes, orientados a la recuperación de los nervios lesionados y a la prevención de contractura o acortamiento de los músculos permanecen paralizados.  Por último, existen otras terapias como la acupuntura, la estimulación eléctrica y la terapia con vitaminas, orientadas a la relajación para la recuperación de las lesiones que afectan los nervios faciales.  En cuanto a cirugías, no tienen mayor incidencia en el mejoramiento de los nervios implicados, sino más bien, son llevadas a cabo en casos donde hay anormalidad visible de algún área, como por ejemplo, del párpado cuando se deforma a causa de su marcada caída, y es en esos casos donde puede resultar útil una cirugía, con beneficios mayormente estéticos, mas no para mejorar la funcionalidad de los músculos faciales afectados.

 

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